• Los datos difundidos por el Consejo General de Enfermería, en colaboración con la Asociación Nacional e Internacional de Enfermería Escolar (AMECE), Asociación Científica Española de Enfermería y Salud Escolar (ACEESE), demuestran que la implantación real del servicio de enfermería escolar continúa siendo una realidad pendiente en Andalucía. Además, la profesión alerta de que la figura existente actualmente en nuestra región se consolida como un refuerzo esporádico contratados por la pandemia, cubriendo únicamente aquellas labores de coordinación COVID para seguimiento y detección de casos.

  • Aunque su labor es necesaria y desde la enfermería así se reconoce, Andalucía aún no ha creado ni implementado la categoría real de enfermera escolar. “Parece igual, pero no es lo mismo. Las enfermeras referentes no tienen formación específica para esas funciones y se encuentran centradas sobre todo en desarrollar labores relacionadas con la crisis sanitaria del COVID-19. La diferencia es que la enfermera referente tiene roles limitados en cuanto a control y asistencia ya que trabaja en varios centros educativos, sin estar presentes, desde el centro de salud y sin cumplir el necesario rol de promoción sanitaria” explica José Miguel Carrasco, presidente del Consejo Andaluz de Enfermería.

Andalucía cuenta con una enfermera por cada 3.926 alumnos. Un dato que, en España sube hasta los 8.497 alumnos. Así lo recogen los preocupantes datos obtenidos por el Observatorio de Enfermería Escolar del Consejo General de Enfermería (CGE), con la colaboración de la Asociación Nacional e Internacional de Enfermería Escolar (AMECE), Asociación Científica Española de Enfermería y Salud Escolar (ACEESE), representantes de distintas universidades, del Colegio de Enfermería de Cantabria y el Instituto de Investigación Enfermera del CGE.

Una figura anecdótica

Los datos recogidos muestran que la figura de la enfermera escolar es anecdótica y claramente insuficiente en muchas comunidades autónomas. Ejemplo de ello es Andalucía que cuenta con un profesional de enfermería escolar por cada casi 4.000 alumnos. Es decir, el ámbito educativo andaluz dispone de apenas 400 enfermeras escolares para un total de 1.570.697 alumnos, unos datos tan preocupantes como insuficientes.

Además, los datos no reflejan la figura de la enfermera escolar asignada a un centro de enseñanza, sino que se trata de refuerzos esporádicos contratados por la pandemia. “Andalucía cuenta principalmente con enfermeras referentes que solo cubren coordinación COVID para seguimiento y detección de casos; dejando sin cobertura a las principales necesidades en términos de salud de la comunidad escolar”.  

Una enfermera escolar es una profesional de la enfermería que trabaja en un colegio para llevar a cabo tareas de promoción y prevención sanitaria en los centros educativos. Su rol, además del de asistencia y atención a niños con patologías, está pensado para que los menores tengan una formación sanitaria específica y para desarrollar una labor de investigación que permita una atención más especializada por centro. Por todo ello, José Miguel Carrasco, presidente del Consejo Andaluz de Enfermería, denuncia que “estas enfermeras han de estar integradas en el centro escolar en el que estén asignadas, de forma que hagan un seguimiento individualizado y cercano para que su labor sea completa”.

La recogida de datos ha sido muy complicada, ya que no hay registros oficiales. Ha sido un trabajo en equipo en el que se ha contado con la colaboración de representantes de las sociedades científicas y otros agentes implicados en las diferentes comunidades autónomas, consiguiendo así reunir la información de los centros de educación primaria y secundaria públicos, privados, concertados y de educación especial.

Las contrataciones, condiciones laborales y dependencia funcional también son muy variadas siendo en la mayoría dependientes de las consejerías de Educación, en algunos casos de los Servicios Autonómicos de Salud, de los Ayuntamientos o de empresas privadas. “En muchas ocasiones los contratos no son a jornadas totales sino contrataciones por tiempo parcial. Por eso, queremos ampliar el estudio y vamos a llevar a cabo un proyecto de investigación más ambicioso que detecte las necesidades desde el punto de vista de los padres, profesores y de la situación real de las enfermeras escolares”, comenta Guadalupe Fontán, enfermera coordinadora del Instituto de Investigación Enfermera.

Durante estos meses, desde la Organización Colegial de Enfermería se han enviado cartas a las consejerías de Sanidad de las diferentes comunidades autónomas para pedir una regulación al respecto. Además, se han llevado a cabo dos posicionamientos junto a sociedades científicas y asociaciones de pacientes que fueron entregados a los ministerios de Sanidad y de Educación para que impulsen un procedimiento común. “La situación actual evidencia la necesidad de crear e implantar la figura de enfermera escolar en todos los centros educativos de España y una Ley de Enfermería Escolar que garantice la estabilidad de los profesionales, la necesidad de adquisición de competencias específicas y la creación de una bolsa de trabajo única para las enfermeras escolares, siendo clave el desarrollo de los diplomas de acreditación en enfermería escolar por parte del Ministerio de Sanidad”, afirma Ayuso.

Diferencias con EE.UU. y los países nórdicos

La situación de la enfermería escolar en España y Andalucía es alarmante. “Nuestra ratio de enfermeras escolares está muy lejos de lo que marca la Asociación Norteamericana de Enfermería Escolar (National Association of School Nurses -NASN) que a su vez sigue las recomendaciones de la Asociación Internacional de Enfermería Escolar: una enfermera por cada 750 alumnos y una por cada 350 en aquellas escuelas de educación especial. En Finlandia, la ratio es aún más baja y se sitúa en 600 alumnos por enfermera y en escuelas de educación especial bajan a 300. Pero no sólo eso, en la mayoría de los países anglosajones y escandinavos que tienen esta figura incorporada en el sistema, está totalmente aceptada y los padres cuando van a buscar colegio para sus hijos tienen en cuenta si existe este servicio e incluso quieren conocer a la enfermera escolar del centro. En cambio, aquí en España, aunque se está incrementando la demanda de la presencia de esta figura en los centros escolares, no se las valora ni reconoce socialmente debido a que su trabajo en la salud escolar sigue siendo desconocido”, expone Engracia Soler, presidenta de la Asociación Científica Española de Enfermería y Salud Escolar (ACEESE).

“El objetivo es que haya una enfermera en cada colegio de España. Estamos hablando de centros educativos grandes donde tanto alumnado como profesorado pasan muchas horas y en los que puede ocurrir un accidente o donde simplemente hay niños con enfermedades raras, crónicas y discapacitantes a los que debemos atender sus necesidades. Las enfermeras, además de tener una importante labor asistencial por la que se nos contrata, hacemos educación para la salud, y eso favorece a que en un futuro tengamos adultos más formados en salud y autocuidado. En resumen, estas profesionales suponen un valor añadido, eficaz y eficiente”, resalta Natividad López, presidenta de la Asociación Nacional e Internacional de Enfermería Escolar (AMECE).

“Desde la Federación Española de Diabetes (FEDE) llevamos años denunciando la vulnerabilidad de los niños con patologías crónicas en edad escolar, quienes acuden a los centros educativos sin profesionales sociosanitarios que puedan atenderles, bien de manera puntual por un problema de salud concreto, bien de manera continuada, por padecer patologías crónicas como la diabetes. A día de hoy, la figura profesional que debería asumir este papel es la enfermera escolar, un profesional altamente ya instaurado en la mayoría de los países de nuestro entorno pero que, en España, aún no tiene una representación significativa en ninguna CC AA. Sin su presencia, cerca de 9.000.000 de escolares acuden a los centros educativos cada día sin contar con profesionales que puedan asistirles en el caso de tener algún percance de salud, ya sea agudo o crónico. Su papel, además sería clave para educador en salud, contribuyendo a reducir el aumento de otras patologías como puede ser la obesidad”, expone Juan Francisco Perán, presidente de FEDE.

#EnfermeríaescolarYA

El Consejo Andaluz de Enfermería (CAE), en representación de las más de 43.000 enfermeras y enfermeros andaluces, ha dirigido esta semana un escrito a la Consejería de Educación y Deporte con objeto de trasladarle la "preocupación" que el colectivo enfermero tiene sobre el desarrollo de la figura de enfermería escolar en nuestra comunidad autónoma.

Además, el colectivo lidera la campaña #EnfermeríaescolarYA, con el objetivo de incrementar y visibilizar aún más el respaldo de la población a la reivindicación que vienen demandando desde hace años las enfermeras y las principales asociaciones de docentes, padres y madres de alumnos, pacientes andaluces y otros colectivos sociales para que todos los centros educativos de Andalucía cuenten con una enfermera escolar.

Esta campaña, iniciada desde el Colegio de Enfermería de Málaga a finales de 2020, y que ahora abandera el Consejo para toda Andalucía, incluye, entre otras iniciativas, la recogida de firmas de los ciudadanos e instituciones en apoyo de esta reivindicación, a través de la plataforma Change.org.

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