• El Consejo Andaluz de Colegios de Enfermería (CAE) ha hecho público el decálogo con las principales demandas y reivindicaciones históricas e inaplazables de la profesión en Andalucía que, además, ha sido remitido a los principales responsables y candidatos políticos de la región.

  • La inversión en profesionales de Enfermería, el reconocimiento de la experiencia y formación en la carrera profesional y el nivel A, la mejora de las condiciones laborales, retributivas, de temporalidad, estabilidad, fidelización y conciliación familiar, la jubilación voluntaria anticipada para personal de instituciones sanitarias, la implantación de la figura de la enfermera escolar en todos los centros educativos de Andalucía, la presencia de profesionales de Enfermería en los puestos de responsabilidad y toma de decisiones o el desarrollo real y efectivo de las especialidades enfermeras son algunas de las peticiones inaplazables para las más de 43.500 enfermeras colegiadas de Andalucía.

El Consejo Andaluz de Colegios de Enfermería (CAE) ha hecho público el decálogo con las principales demandas y reivindicaciones históricas e inaplazables de la profesión en Andalucía que, además ha sido remitido a los principales candidatos y responsables políticos de la región. “Nadie puede negar que la Enfermería andaluza se encuentra exhausta, desbordada y fatigada. Ha llegado el momento de que ese reconocimiento que hemos vivido durante los meses de pandemia se materialice en mejoras efectivas para el ejercicio de la profesión enfermera y la calidad asistencial del sistema sanitario” ha explicado José Miguel Carrasco, presidente del CAE.

Decálogo en defensa de la Enfermería andaluza

  • Escasez de enfermeras. Es necesario incrementar la inversión en sanidad, además de un importante aumento en el número de profesionales de Enfermería hasta alcanzar una ratio de profesionales/ciudadanos a nivel europeo
  • Mejora en las condiciones laborales, retributivas, de temporalidad, estabilidad, fidelización y conciliación familiar. Jubilación voluntaria a partir de los 0 años y establecimiento de la exención de guardias a los 55 años.
  • Plan andaluz para evitar la fuga de talento enfermero. Equiparación de condiciones laborales y profesionales a otros sistemas sanitarios para acabar con esta pérdida de profesionales. Favorecer el retorno del talento que se marcha a otras comunidades autónomas y países.
  • Nuevo paradigma en la Atención Primaria. Necesario refuerzo y revisión. Reorientación hacia la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad, evitando burocracias. Implementación de las competencias y responsabilidad de la Enfermería.
  • Enfermería Escolar YA. Una enfermera escolar en cada centro educativo de Andalucía.
  • Reconocimiento e implementación real de las especialidades enfermeras.
  • Presencia de los profesionales de Enfermería en los puestos de responsabilidad y toma de decisiones. Potenciar el liderazgo enfermero.
  • Desarrollo y reconocimiento de la experiencia y formación. Carrera Profesional.
  • Mejora de condiciones en el ámbito privado y las residencias sociosanitarias
  • Reivindicación nivel A

Escasez de enfermeras

La situación sanitaria en estos últimos tiempos, ha puesto en evidencia la imperiosa necesidad de incrementar los recursos humanos del Sistema Sanitario Andaluz, para garantizar la atención de calidad que merece y demanda la población de Andalucía. Invertir en Enfermería es invertir en salud y calidad de vida de la ciudadanía.

Continuamos muy por debajo de la media nacional en cuanto a inversión en gasto sanitario/habitante. En 2021, la media en Andalucía fue de unos 1.400€, la penúltima de España, muy por debajo de lo que destinan otras comunidades como Euskadi unos 2.000€, Asturias unos 1.950€ o Extremadura unos 1.881€. El aumento en el gasto sanitario debe de ser una prioridad.

“Tener unas ratios enfermera-paciente de calidad, posibilitará unas mejores actuaciones en salud y seguridad del paciente. Andalucía ocupa la penúltima posición a nivel nacional, con una ratio enfermera-paciente de 4,1 enfermeras por cada 1.000 pacientes, mientras que la media española está en 5,05 y la europea está en 8,18 enfermeras por cada 1.000 pacientes; situándonos muy por detrás de lo que marcan los estándares de calidad de la OMS, lo cual juega en detrimento de la salud de los ciudadanos andaluces. Por ello reclamamos que se convoquen plazas de empleo público para compensar un déficit ya histórico, exigiendo que sean plazas estructurales” ha denunciado José Miguel Carrasco, presidente del CAE.

Condiciones de la profesión: mejoras

De igual forma, el CAE considera necesario que se equiparen los salarios con el resto de CCAA, respecto a las que Andalucía está a la cola. “Retribuciones que tienen poco que ver con la preparación, el nivel de responsabilidad exigido, y el reconocimiento de los pacientes y la sociedad en su conjunto. Las condiciones laborales para la Enfermería andaluza deben ser equiparables a las del resto de España” ha explicado Carrasco.

Es imprescindible poner freno a una temporalidad en los contratos que no se justifica ni funcional ni éticamente, abusando de ofertas de contratación unos pocos meses, semanas o incluso días. El lema: “el profesional de Enfermería sirve para todo” conduce solo y exclusivamente a una merma en la calidad asistencial que los profesionales prestan al ciudadano.

Jubilación anticipada voluntaria

En añadido, el colectivo enfermero reivindica la jubilación voluntaria a partir de los 60 años sin merma económica, que las horas de guardia se tengan en cuenta en el cómputo de días trabajados. Además de reconocer la Enfermería como una profesión de riesgo, remarcando las condiciones de penosidad y peligrosidad del trabajo de Enfermería. “Del mismo modo solicitamos el establecimiento de la posibilidad de exención de guardias y noches a los 55 años sin pérdida retributiva”.

Recuperar el talento enfermero

Andalucía está teniendo problemas de pérdida de capital humano enfermero, altamente cualificado, ya que otras comunidades autónomas ofertan contratos de larga duración y mejor retribuidos, lo cual está provocando que nuestros profesionales enfermeros se vean empujados a emigrar.

Tenemos una formación enfermera de muy alta calidad, humana y profesional, que la hace referente, pero las desigualdades territoriales en las condiciones laborales con otros sistemas sanitarios -públicos y privados-, ha propiciado que mucho de ese potencial humano abandone Andalucía buscando su desarrollo profesional.

“El tipo de contrato que se oferta en Andalucía no es acorde a la formación recibida, lo que propicia que los profesionales de Enfermería se vayan a otras regiones. Sólo ofertando mejores condiciones laborales que reconozcan su profesionalidad y su capacidad, será posible mitigar esa sangría, propiciando además que el talento que se ha marchado a desarrollar sus funciones en otras comunidades y países pueda regresar” ha reivindicado José Miguel.

Refuerzo y revisión de la Atención Primaria

La Atención Primaria se ha convertido en el primer y fundamental escalón de la sanidad pública, siendo necesario incrementar los recursos y apostar por su desarrollo.

Para este Consejo, el empleo en Primaria de enfermeras con unas competencias claras y bien definidas, ayudaría a descongestionar los grandes hospitales. Hay que repensar y potenciar la Atención Primaria, contando con la participación real de las enfermeras en la toma de decisiones, siendo necesario disponer de espacios adecuados de atención enfermera. “Es urgente solucionar la falta de tiempo para evaluar al paciente desde su contexto biopsicosocial” ha añadido el presidente.

En esta línea, el CAE demanda un incremento en las plazas EIR de Enfermería Familiar y Comunitaria para la conformación de un profesional muy cualificado ante una sociedad con nuevas y complejas necesidades en salud. A su vez, también es necesaria una apuesta decidida por el establecimiento y refuerzo de los nuevos roles enfermeros en AP: Enfermera Gestora de Casos (EGC), Enfermera de Práctica Avanzada (EPAs), Enfermera de Acogida, dar más capacidad finalista a estas figuras y dotarlas de autonomía.

Enfermería Escolar YA

Tener una enfermera en los centros educativos da seguridad y confianza a las familias de que sus niños van a estar bien atendidos, ayuda y forma al profesorado. Es una inversión en salud y calidad que desde hace años los centros de enseñanza privados y concertados han sabido reconocer y poner en valor en su cartera de servicios y oferta educativa cualificada.

Esta demanda está respaldada por las AMPAS, Asociaciones de pacientes con patologías propias de la edad escolar, Asociaciones de profesorado y Directores de Colegios e Institutos, Sociedades Científicas que ven en la Enfermera Escolar ese referente de formación al profesorado, cuidado a los menores y de consulta a los padres y familiares, a los que le de tranquilidad mientras su hijo está en la etapa educativa. “Es el momento de que la ciudadanía exija contar con una profesional en el entorno educativo, que minimice los problemas de salud y aporte certidumbre y seguridad tanto al alumnado como a sus familias”.

Especialidades enfermeras

Las especialidades son una necesidad real de los propios pacientes, quienes demandan unos cuidados basados en la excelencia. Limitar la especialización es reducir, irresponsablemente, la calidad de los cuidados a los pacientes y cercenar el desarrollo profesional. Por ello, se requiere la plena implantación de las Especialidades de Enfermería con el adecuado desarrollo del mapa competencial y de las especialidades aún pendientes junto con sus unidades docentes.

Enfermería, presente

La necesidad de la presencia de profesionales de Enfermería en los puestos de responsabilidad de los diferentes niveles de la Administración Sanitaria es indispensable. La Visión Enfermera es imprescindible en los puestos donde se toman las decisiones, donde se deciden las políticas sanitarias, con capacidad de decisión en cuanto planeamiento de estrategias y detección de necesidades. “Las políticas desarrolladas hasta el momento no permiten que la profesión lidere su propio desarrollo profesional. Cualquier nuevo desarrollo competencial supone una tarea de demostrar, continuamente, la capacitación de la profesión dentro de su propio ámbito profesional” ha expresado Carrasco.

Carrera Profesional

Para el Consejo, es preciso garantizar las competencias enfermeras como competencias estructurales dentro del sistema, alejándonos de la voluntad del momento o de cuestiones puntuales.

Algo que exige equiparar el reconocimiento de la Carrera Profesional con otras Comunidades Autónomas. Es necesario cambiar el actual modelo de Carrera Profesional del SAS, apostando por un modelo y un sistema de acreditación más justo y menos burocratizado, en el que se elimine el actual modo de evaluación por parte de la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía (ACSA).

Ámbito privado y residencias

“El empleo precario en Enfermería sobrepasa todo lo razonable y no es admisible desde ninguna óptica clínica o social”. Esta necesidad de mejora se agrava en el caso de las enfermeras que trabajan en el sector privado, que tienen unas condiciones y unas exigencias aún más duras que las que prestan su servicio en el sector público.

De otro lado, en el ámbito sociosanitario, y especialmente en las residencias de mayores, la falta de reconocimiento funcional y económico de las enfermeras es especialmente preocupante, y está provocando que las enfermeras huyan de este sector, con el problema que esto conlleva para el cuidado de nuestros mayores.

Nivel A

En palabras de José Miguel Carrasco, “retrasar este reconocimiento es discriminatorio e inadmisible”. Las enfermeras, al igual que los biólogos, veterinarios, periodistas, ... tienen nivel formativo de Grado, y si además tenemos en cuenta las Especialidades y la formación de postgrado, tanto por titulación académica como por créditos nos corresponde el nivel profesional A, sin hacer distingos entre A1 y A2. A igual titulación (Graduado) igual nivel en la administración (Nivel A), ello no sólo llevaría aparejado una mejora retributiva, sino que además impediría la actual discriminación en el acceso a cargos intermedios, como el caso de las Direcciones de Unidad de Gestión Clínica, donde se está cerrando la puerta a las enfermeras amparándose en este fraude de ley.

“Sin embargo, sin motivo alguno, este nivel se nos niega y con ello se nos cierra la puerta a numerosos puestos de responsabilidad en la función pública, sólo accesibles con carácter estable a los profesionales del grupo A1, para los que estamos suficientemente capacitadas” ha concluido.

Pulsa sobre la foto para ver el Decálogo completo. 

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